15.6.06

non sequiturs.

No hace más de tres segundos, detecté un olor corporal que no me pertenece, una especie de sudor avinagrado, sudor de encierro. Imaginemos a Andrés M. Calderón o a Felipe L. Obrador, sentados en un sillón relativamente cómodo, mientras dos o tres personas de las más poderosas de México les leen la carta, les explican el orden de las cosas, y les dicen "OK, buena suerte en julio". Nunca es terminal la búsqueda, siempre son esos ojos de eterna presencia --desde la infancia, vaya, desde los doce años-- los que he buscado toda mi vida; a veces he estado con ellos, frente a frente, a veces por horas, a veces los he contemplado hasta que mis párpados y los suyos levemente descienden y es así como pongo mi mano entre sus piernas o simplemente recorro su espalda o acaricio su cabello mientras ella como que trata de volver a levantar los párpados pero no, mejor se queda esperando hasta que el sueño la envuelva. Es imposible superar la sensación de una comezón en medio de la espalda, que por más que te rascas, no logras apaciguar, es como si siempre quisiera estar ahí, la comezón. Hace rato que no escucho el disco blanco de los beatles. Siempre me castigaré al día siguiente cuando el día anterior, en la noche, prefiero dejarme llevar por la realidad y no me doy cuenta de lo que está sucediendo enfrente de mí, distraído, casi al borde del autismo. Playin' Kiss covers, beatutiful and stoned, letra de una canción de Wilco, imagen interminable. Pienso hacer una camiseta que diga YO NO VOTO, Y VOY A OPINAR LO QUE SE ME DE MI CHINGADA GANA. Francis Bacon dijo que en la esencia de las cosas más bellas siempre hay algo que produce extrañeza, y no hay nada más cierto que esto, sobre todo cuando el yo melancólico simplemente se le queda viendo a ella, y luego ella pregunta "¿Qué? ¿Qué pasa?" y tú no puedes decir nada, no ves mucho sentido en ello; luego recuerdas que ellas son las que deben responder con gestos y miradas coquetas, que cuando dices que eres tímido nadie te cree, o por lo menos piensan que es una especie de broma o schtick , y que mejor hay que comenzar a pensar como Humphrey Bogart, "El Indio" Fernández, mas nunca nunca nunca como Polo Ortín. Lo cual me recuerda (esto no es un non-sequitur): Pocas veces se ha reconocido el poder seductor que tenía Cantinflas. Digo, todas las mujeres que le gustaban en las películas eran hermosas.

2 comments:

joelia said...

jajajaja!!! y te olvidaste de las novias de capulina??? ese poder seductor no lo he encontrado nunca, cantinflas al menos albureaba!!!

cool...

Anonymous said...

zorras todas!
paulette