13.8.09

"Digo, a fin de cuentas, el mundo se divide en dos."
"si."
"Tenemos a los enemigos y tenemos a los aliados."
"Que a veces son el mismo y a veces son lo contrario."
"Y siempre buscamos estar del lado de quien nos convenga."
"Nunca del lado de quien nos convenza."
"Ya nadie convence en este mundo."
"Ni que lo digas."
"Pues ya lo dije."
"Ni modo."
"Pero el problema es cuando vemos a los enemigos como los opresores."
"Ajá...?"
"Sí, mira, vemos a los enemigos como nuestros opresores, y en ese mismo instante, aceptamos nuestra opresión."
"Y cuando aceptamos nuestra opresión, ya sabemos lo que sucede."
"Se pierde el juego."
"Terminamos del lado de los que no tienen la mejor partida."
"Y gritamos odio y repudio a quienes nos oprimen."
"Cuando en realidad podemos, si así lo quisiéramos, ser igual de ojetes y ninguneadores que ellos."
"Tienes razón."
"Digo, ¿cuándo vamos a aprender que desde el momento de aceptar la opresión aceptamos, sumisamente, que no habrá cambio."
"Hasta parece que no queremos un cambio."
"Queremos comodidad."
"Somos unos comodinos."
"Agusto siempre y cuando haya pa' la bebida."
"Pa' la pachanga."
"Pa las fiestas decembrinas."
"Y fácilmente nos ponemos con nuestras caras de agüitados, porque ahí está el otro, detentando el poder, sosteniendo en sus manos todo el cinismo y la caca que producen, con la otra mano en la cintura..."
"Cuando lo que deberíamos estar haciendo es jugar sus juegos."
"Síiiiiii...."
"Ser igual de ojetes con ellos."
"¿La culpa la tenemos los oprimidos, entonces?"
"Pos...tú dirás..."

5 comments:

Vonbonek said...

LOS OPRIMIDOS

Los oprimidos soportan fielmente la escoria en su espalda
Ellos son oprimidos, ellos no abaten su carga tallando su yerro en un pino salado
Los oprimidos se asoman a un pozo que asoma del fondo un vestigio afrentado
¿Quién es quien oprime sus frentes si el único cielo está siempre en
galope? ¿Qué suela avasalla sus sombras? ¿Qué atmósfera oscura
amartilla una estaca en su lengua en silencio?
Los oprimidos remolcan sus penas, sus lajas, sus mundos
Ellos no escriben su historia, la cargan a cuestas
Sobre sus hombros hay todos los siglos y todas las rocas
Piensan que el kraken del viento envenena sus voces
Los oprimidos empeñan sus ecos por ecos ajenos
Sienten que son los jumentos que todo resisten
Los oprimidos contemplan las aves y permanecen incrédulos
Ellos sienten que en ellas han visto el plumaje de un ovni
Los oprimidos se lanzan al sueño con todo el molino amarrado a
sus camas
Unos cuantos se vuelan los sesos buscando a un San Pedro en un
cielo que no es sino bruma
Ese cielo es su propia conciencia, el maelstrom etéreo que mueve sus
miedos según sus fantasmas
Pero ellos lo ignoran, ellos son oprimidos
Ellos aún permanecen remando en sus tres carabelas sin nunca llegar a una América propia
Sus ojos son nómadas grises, miran la luna sintiendo en su sangre un
anclaje de luces, pero sus lunas jamás los ignoran, ellas absorben la espuma bermeja que ondea en sus deseos
Pero al cruzar el cristal, al palpar las estrías del espacio el anhelo se adhiere a los plomos del hueso
Los oprimidos se quedan dormidos debajo del puente que cruza hacia allá, donde nadie ha arrancado una flor que se siente a esperarlos
Pobres, pobres humanos, nadie socava el acero que cubre sus patios
Nadie es capaz de arrojarles un héroe, nadie les brinda un avión con destino a una nube.
Nadie carena sus culpas, sus miedos, sus agonías cotidianas
Los oprimidos encorvan sus noches
¿Quién sino nadie apareja sus cuestas?
Los oprimidos son Sísifos vivos rodando un espejo que porta sus almas
Pero nadie les dice que ya ha sido roto y que pueden hablar
Y que no hay más complejo en su sangre que aquel fantasmal eslabón que encadena sus lenguas

Sr. Renne Piraña said...

amen loco

Alfredo Bojórquez. said...

:D

Me gusta tu trabajo.

Alfredo BOjórquez.
www.elpasadopresentaelfuturo.wordpress.com

A. Kurtz said...

ok, aunque agradezco el enormísimo poema, este es precisamente el problema con el imaginario del oprimido: es complaciente con su circunstancia, pero no otorga las armas que lo lleven a la acción. "tomar conciencia" es casi un sinónimo de compadecer.

y creo que a poca gente le gusta que sientan compasión por ella.

Vonbonek said...

Hola, Alejandro. En realidad el concepto “opresión” es todo un complejo enramado que puede llevarnos a cientos de ensayos ―que si bien interesantes― únicamente ahondarán en la intriga de causa y efecto sin suprimir su existencia. En realidad el poema (en este caso) trasciende en sí mismo por ser poesía, pero nada permuta, sólo es activista y testigo del rango macabro opresor-oprimido. ¿Cómo enfrentar la maraña? ¿Dónde exactamente sepultar la cuña que exima del fardo opresor al infausto “oprimido” sin que este de pronto se vuelva a su vez “opresor” de su mismo pasado oprimente? Es muy probable que existan personas que le atribuyan la entera existencia del hecho a los trances de vida, a las mismas coyunturas naturales que rigen al hombre y sus bastos periplos. Y es que el fenómeno en sí se ha enfocado en dos planos que ondulan en únicamente un espacio que no es dimensión sino el óvalo oscuro del ojo y sus sombras. Lo hemos querido hasta ahora enfrentar como el duelo casual de un “arriba” y “abajo”, donde las clases, la idiosincrasia, la educación y las dotes humanas influyen en quién mora en dónde; y desde ahí, de esa verticalidad absurda se forjan los ejes del clasicismo inmediato: una “rueda de la fortuna” a la cual le achacamos los karmas en vida y que es fuente de acción, o para aquellos que así lo deseen de una inanición bestial que los clava en el suelo. Pero, ¿cuál entonces la contraparte, la horizontalidad que pudiese equilibrar dicotomías? Esa es la pregunta obligada y perenne. Porque no hay un “hueso de la suerte” que defina el umbral de las vidas, todo es pensamiento y en él nuestras glorias. Mientras tantos debemos dejar a los seres humanos disputar la litera de arriba que ve a las estrellas u observar como aquellos que asientan sus huesos abajo disfrutan los restos de un falso paisaje.