19.5.17

Muéstrame el cuerpo de alguien, el que sea, un cuerpo nada más, vivo, respirando
Muéstrame el cuerpo que se movía por los laberintos del espacio y el tiempo,
dilucidando sobre su futuro
Muéstrame el cuerpo cuando quiso cantar y no se atrevía
Cuando quiso besar y lo hizo con pena
Muéstrame el cuerpo calcinado por deseos, no por la fuerza ubicua del fuego
Muéstrame el cuerpo que en alguna parte de su vida caminó en compañía de la tarde
el que se lastimó la rodilla
el que se sentía incómodo por las llantitas en su cintura
Muéstrame el cuerpo dormido
el que recuerda las presiones del día a día
bajo la forma de dragones y espantos
que se mudan al llegar de nuevo el sol
Muéstrame el cuerpo que dudaba si una experiencia lo conmovía
el cuerpo que sospechaba de las intenciones de los otros
Muéstrame el cuerpo al mediodía en silencio
arropado por sus pensamientos
dominado por miedos infundados
Muéstrame el cuerpo molesto por algo
el cuerpo siendo imbécil con otro cuerpo
el cuerpo siendo irrespetuoso con otro cuerpo
el cuerpo siendo cuerpo que desea a otro cuerpo pero no entiende las formas como su cuerpo expresa el deseo hacia ese otro cuerpo
Muéstrame al cuerpo viendo una estrella
Muéstrame al cuerpo desnudo frente al espejo
Bailando de niño
Abrazado por una abuela
Muéstrame al cuerpo postrado en la taza del baño, vomitando
Muéstrame al cuerpo musitar un "te quiero" que jamás tuvo oportunidad de decir en voz alta
o al cuerpo comiendo algo que le produce fascinación a sus papilas gustativas
Muéstrame al cuerpo borracho
cansado
triste
enfermo
agobiado
tembloroso
lleno de júbilo
lleno de lunas y demás creencias
Muéstrame al cuerpo mientras sentía su lenta maduración
Muéstrame cómo mudaba de sus formas previas
cómo crecía la vellosidad
cómo se endurecían las plantas de sus pies
cómo crecían las uñas
el cabello
las líneas de expresión
las caderas
el pecho
Muéstrame al cuerpo brotando libremente sus humores
Muéstrame al cuerpo hormonal
feliz
gozoso
envuelto en placer
Muéstrame al cuerpo una tarde de verano
cuanto el tiempo y sus cosas se detienen
y el olor de las cosas es el olor de la vida que transcurre en sus narices
Muéstrame al cuerpo todo
pero ya no me muestres a ese cuerpo
mancillado
violado
desmembrado
deshabitado
a la orilla del camino

2 comments:

El paréntesis. said...

¿Cómo puedo conseguir tu novela La Saga?

Saludos.
A.

alejandro espinoza said...

No sé si aun existan ejemplares en el depto. de editorial del ICBC.