18.12.06

Un(a suerte de) cuento de navidad

Hubo una vez, en un lugar lejano, refugiado en las páginas de un cuadernillo de apuntes, la posibilidad de una serie de historias, todas ellas relacionadas con la navidad. Todas las historias terminaban con esa mezcla de nostalgia y de redención, del ahogo profundo y sensible que producen las historias que hablan del fin de un año y del nacimiento de un invierno que todo lo trastoca, incluyendo los sueños.

En ese país lejano, cuya geografía es el espacio rayado de las páginas del cuaderno, existieron una serie de personajes. Potenciales individuos que en circunstancias distintas, un escritor quiso inventarlos para el propósito de hablar de navidad.

Entre ellos, se encontraba Ramiro, un niño de diez años, hijo de familia rica, que se perdió en una tienda de segunda, donde convivió durante toda la noche buena con todos los remiendos de juguetes que terminarían en manos de niños menos afortunados.

También se encontraba Lourdes, ex secretaria, rememorando el último beso que recibió de un hombre, en la posada de la oficina, un año antes. Ella espera el mismo beso de la misma compañera de trabajo durante la posada que, en la historia, está a punto de comenzar. La compañera viene acompañada de un hombre, y durante los preparativos del festejo ha estado evadiendo las miradas coquetas que la ex secretaria le ha estado enviando con la sutileza común de una mujer tímida y desapercibida.

Luego tenemos al mismo Jesús, perdido en las calles de Los Angeles, que luego se sienta en la barra de una cantina donde todos cantan villancicos mientras él se pelea con el escritor, ya que éste no tuvo la delicadeza de colocarlo como personaje en una situación menos “cliché”.

En otra parte de ese país lejano que es la página del cuaderno, se encuentran Rodolfo y Julia; ella se sienta en un largo sofá mientras toma una interminable taza de té y escucha perpetuamente la canción “Julia”, de los Beatles; él llora de lejos, escondido en el baño, con una recalcitrante sensación de que todo se halla perdido entre ellos. Están en la víspera del año nuevo, y él piensa constantemente en las doce uvas que tiene en la mano, piensa en la posibilidad de que cada una de las uvas represente el deseo de que Julia nunca lo deje.

Todos estos personajes fueron reunidos en una sola historia. En estos momentos, se encuentran todos sentados en una mesa. Reunidos para la cena de navidad.

Ninguno de ellos sabe realmente qué hacer. Ramiro se confunde con Jesús se confunde con Julia se confunde con la ex secretaria que ahora le lanza miradas a ella, misma que se confunde con Rodolfo que no deja de ver el racimo de uvas verdes. Nadie sabe qué hacer en esta circunstancia, nadie sabe que la imposibilidad de sus historias navideñas son sólo recursos recurrentes de una paz que nunca es paz, de una felicidad que nunca viene del encuentro con la familia y los vasos de ponche, rompope o calientitos.

Todos los personajes voltean a ver al escritor, mismo que los contempla, impávido, asombrado por la total ausencia de “plan maestro” para crear una historia interesante, y mejor decide abrazarlos. Abrazarlos con una cierta eternidad. Porque al final del día, es lo que todos estos personajes desean. Un abrazo que les recuerde su propia humanidad.

11.12.06



Me uno y me transfiero al pensamiento de millones de chilenos en este momento, los que sonríen, los que dicen "por fin", los que quizás lloran del gusto, los que de todas maneras se lamentan que este hijo de perra --la esencia más pura del cinismo al que puede llegar el poder, la fiel representación de cuan decrépitas pueden llegar a ser nuestras aspiraciones ideológicas, uno de los símbolos de la subyugación de la autonomía individual-- no tuvo que pagar la pena en vida como debió pagarla. Pinochet por fin cierra los ojos para no abrirlos jamás. Ya no hay necesidad de que los esconda detrás de unas gafas oscuras, porque ya muchos se habían dado cuenta que detrás de esos ojos nos encontramos con el vacío.

Augusto Pinochet: te deseo una eternidad de pesadillas.

7.12.06

Me preguntaba yo qué encarnaciones o purgatorio prenatal
debía de haber vivido para haber merecido
la recompensa de contemplar un diente de león.
Esta frase de Chesterton, leída segundos antes de levantarme como energúmeno exhausto de mi cama y ponerme a escribir lo que quien sabe quién lee, me recordó una serie de ideas que me levantaron como energúmeno menos exhausto hoy por la mañana. "Fleeting", pensé, es una palabra que nos habla de lo pasajero. Vagué con ella un buen tiempo. Me refiero a la palabra. Vagué con la palabra y me puse a pensar en todos aquellos momentos que denominamos pasajeros, olvidables-a-pesar-de-que-no-queremos-que-sean (y por eso los llamanos "inolvidables") y de cómo recurrimos a la melancolía o a la contemplación a lontananza para pensar en nuestra condición de monitos chistosos llamados seres humanos. Y después de vagar un rato con la palabra, llegué a la conclusión de que realmente no debería ser así.
Me refiero al sentimiento de nostalgia, de lo efímero, de lo escapable, que ocurre cada vez que estamos reunidos en casa con familiares, cada vez que tocamos a la puerta de las ideas de tus amigos, cada vez que damos un trago a la bebida embriagante y pensamos en lo bonito que es todo. "Momentos", nos decimos, "la vida se trata realmente de momentos". Y nos decimos que eso es todo, y le añadimos quizás "instantes". Luego rematamos con "efímeros" y ahí es cuando respingo como una suerte de marmota embebida de franqueza y me pregunto: "¿Huh? ¿Qué está pasando en el interim?"
Nos negamos acaso el placer divino de sentirnos limitados por nuestra propia libertad. Ahí donde se goza la sutileza de la vida es precisamente donde sentimos la mayor insatisfacción. Nothing lasts forever. ¡Qué reverenda mentira nos decimos a nosotros mismos cuando nos decimos eso!
Nada dura para siempre. Cierto. Los instantes no dejarán de tener ese velo de apenas-percibido que tenemos cuando estamos frente a las cosas que se ponen enfrente de nosotros. Pero se nos olvidó acariciarlas. Sonreír frente a ellas, como el antepasado que, después de una noche tormentosa, donde atravesaron frente a él/ella inmensas imágenes inexplicables de monstruos y sonidos que nadie podía explicarle (allá un trueno, más cerquita el bramido de un animal, probablemente un enjambre de insectos muy cercano, en todo alrededor de su caverna cientos de pequeñas y gigantes siluetas que dibujaban lo que aun no dibujaba en su mente) pudo al fin dormir y despertar en un día soleado y de cielo brillante y azul. Los olores de la vegetación se encontraban estimulándolo con una fuerza sobrecogedora, y de pronto se encuentra con un diente de león (es el nombre de una flor, por cierto). Lo desprende. Observa detenidamente la esférica sedosidad de su forma. Y sopla. Y ve cómo cada uno de los vellitos de esta flor vuelan y se dispersan. Y en todo este proceso, en todo este mini ritual, podemos ver cómo se dibuja en este ser antepasado una sonrisota de baboso. Porque está disfrutando el simple hecho de vivir.
Han sido mejores las impresiones de mi vida en los últimos seis meses que lo que llegaron a ser en mi pasado, reciente y futuro. Puedo inscribir en mi memoria imágenes que provienen de mi poder internarme en unos largos cabellos rizados, observar a través de ellos una infinidad de escenarios que se ven como nuevos. Puedo sumergirme en un abrazo que me despide de toda posibilidad de pensar en el mañana, y me da la bienvenida al instante de segundo o de minuto o de eternidad que en ese preciso momento estoy viviendo. Puedo escribir en unos ojos hermosos, en sus cavernas brillantes, sublimes, toda una historia que se borra y recomienza y se borra y recomienza. Y cuando todo esto me va sucediendo, por supuesto que se me dibuja en el rostro esa sonrisa de baboso que a mi compañero de hace seis millones de años se le dibujó.
Y eso es todo.

30.11.06

Soy un mono. Dante rota costilla en medio de una tormenta de silencio. Muerto el espacio, todos jugamos como el viento sin aroma a verde. En medio del medio del miedo, cierras los ojos y le pides a la paz un poco de ruido. Ruido y castañuelas que se mueven como los dedos de mamá. Aquella risa sólo pudo proyectarse en una antigua esquina en Westchester. Choque de manos gritos de olores de momia. El ahogo del viento escondido detrás de la historia de las chakras. Plaza pública enrojecida por el movimiento de unas caderas tiernas. Vuelta a la derecha y te encuentras con otro tipo de canción triste. Aveces, sentimos que el ego es sitio donde alojamos la Segunda Guerra Mundial, o por lo menos un cerebro noble que enloquece. Tragedia encima del abrazo del abuelo. Ayer rompí dos piernas del planeta Tierra con espejos convexos. El paraíso se lleva a cuestas, lo imprimimos en billetes de a cien, lo comemos el tarde de anoche y dejamos que se emborrache solo después de las dos de ayer. Todo mundo contenido en un trozo de carne o quizá en el grano de arena que construimos con palabras y con migajas de las barbas de dios. En el carrito del supermercado arrojas hoyos del mar atlántico y unos cuantos secretos en forma de espectáculos tiernos. El programa de televisión y el programa del gobierno que se besa al revés, esto es, en la nuca, como todo buen sibarita nocturno y destruido por el café del cielo. Es importante colocarse en la parte central del marco de una foto color sepia en medio de la historia del mundo. De lo contrario, todo llega a ser intranquilidad o tu amigo el vilipendio arrastrando súplicas venidas a menos, igual que Brasil. Ayer hizo uno tan noche que sólo a través del azul podría explicarse la forma de las gotas en verano. Creo haber sido un mono en algún viento en 1928, pero hoy me encuentro con velas pero sin fósforos. La circunspección de peces agrandados por el humo de dos estalacticas arrinconadas en el sur del tiempo, ahí donde chequeras y viejas cuentas en manos que frotan, estilan una forma de religión. En alguna parte del ocaso hubo enfermedad y también alas que nunca olieron el agua, sólo destruyeron lentamente el edificio en la mirada de aquella que llamamos el lugar sin nombre. Cuando atravesamos el campo con dos estrellas, lo demás queda en la incertidumbre de las huellas que dejamos en los árboles. ¡Como si las canciones fueran tan fáciles de apretar hasta que saquen todo su yugo! Quédate si quieres, pero desnudo, eso sí, o por lo menos con las manos atadas a un teclado que se siente como un pántano de irresoluciones. Fraudes, escribimos el fraude eterno de la mente libre. El amor. . .serpientes y leones domados, sólo de vez en cuando el sonido salitre de una harmónica en Postdammer Platz. ¿Te gusta el viento en mi vestido, o es acaso que prefieres dos pellizcos en tu percepción del universo? Dicen que las hormigas nos ganan, y que inscriben en el fondo de la tierra el relato insólito de nuestro mundo. Menos poético pero más verídico, eso sí, el relato es como la eyaculación última de la niebla que se torna clara, invisible. Este mono tiene sueño. Cansancio, las estaciones lo abruman como viejos partidos de fútbol en un televisor encendido en medio del desierto. Me encadenas con tus vistazos y tus olores a mieles pasajeras, seduces con el oido y refugias las palmas del oasis en un relato largo que luego queremos hacer propio. Propio como la enfermedad, propio como la nostalgia por mamá, o por lo menos por esa oscuridad que siempre brilla menos en noviembre. De vez en cuando una espina dorsal que se proclama libre y luego derrite sus entrañas sabor migraña en el rostro de niños con ojos infieles, como los de un despertar en medio de las nubes de otoño. No me llames por ningún nombre que te sepa extraño. Zumbido similar al accidente de un arroz incrustado en los sartenes de universos concretos, similares a los de una señora que teme por las arrugas de su hijo. Cegeras en forma de flores, plantas de formas circunspectas, mujeres con cuerpos de accidentes automóvilísticos o quizá de llegadas intempestivas a la hora de la cena. Nadie quiere quedarse al final del pastel, todos prefieren un escándalo o recorrer el dibujo de una grieta en el pavimento. Hoy tomo porque no hay nada mejor qué hacer. La mañana se desnuda y anuncia el siguiente día. Y el siguiente, como si fuéramos hijos de un Nietzsche perdido en la bruma de su propia poesía derrotista y feliz de su propio antibeat. Así ya no somos nunca, y bailamos la pieza con la hija del vecino o entregamos aquél desvencijado apellido a un postor que desde hace rato que huele a rosado. Por las noches sonreímos la sonrisa del relato perdido en el colon que fluye en los vientos. Llamémosle suerte, lenguaje lleno de tartamudeos. Mentimos, somos monos y la imaginación es un cántaro de barro que recurre a astucias ligeras para proporcionar una especie de virtud que siempre se siente ajena, como la mano que arroja la bomba al aire del mejor postor.

29.11.06

Lo siento.
tengo que decirlo.
Lo diré. . .
México vive el absurdo que se merece:
cualquier relación que los eventos de mi país tengan con la ficción son pura coincidencia.
Retratos Breves sobre gente exitosa (como tú), No. 7
Dicen que por la tarde, la gente señalaba con el dedo su presencia, y la llamaban Jimena. Dicen que Jimena vio un accidente. Caminando alrededor de los sitios de accidentes, ella se encontraba meditando sobre la pérdida de un novio al cual le tenía especial afecto por su bigote de personaje antiguo, y sobre todo, porque su cabello negro era tieso, como un casco sobre su cabeza. Caminaba por la carretera a la salida del pueblo, en compañía de una larga hilera de árboles perfectamente asimétricos, todos relucientes, en una tarde perfectamente asimétrica de primavera, donde la gente señalaba al rostro de Jimena y decían "sí, la rarita esa, ella fue la que vio el accidente." El novio de Jimena era especial. Lo primero que comentaba a los oficiales era que vio los ojos de la mujer que se estrelló de frente con el camión de pasajeros. Jimena caminaba meditando el último regaño de Héctor, su novio, ese regaño que sonó a ultimatum y que le dio a entender que ya no volvería, y justo en medio de ese recuerdo llegaron de pronto a su mirada la mirada de una mujer que estaba a punto de morir. Ella, Jimena, estaba a punto de sentir el primer desfallecimiento de la pérdida de su ser amado, Héctor bigote antiguo. Comentó a los oficiales que pudo ver a los ojos de la mujer que ahora se encuentra por debajo de una sábana. Vio directamente a los ojos. Y pudo leer lo que estaba pensando. Las dos pensaban los mismo, justo en ese momento, cada una en sus circunstancias particulares: "Esto me va a doler."

26.11.06

ELMERCURIO.COM
FILOSOFíA.
Las palabras que mueven el mundo contemporáneo: Todas esas ideas que usted no puede dejar de conocer.
Domingo 26 de noviembre de 2006

Ideas que repentinamente todos parecen dominar, como el choque de civilizaciones o el fin de la historia, pero pronto caen en desuso. Las hay omnipresentes, de moda, frágiles, retrospectivas, más o menos confusas.Las ideas que mueven el mundo parecen inabarcables.
por ÓSCAR CONTARDO
"Hola, soy Al Gore. Yo solía ser el próximo Presidente de los Estados Unidos". Así se presenta Gore en el documental "Una verdad incómoda". La película más que un documental es el formato fílmico de la conferencia sobre calentamiento global que el ex vicepresidente de Estados Unidos dicta usualmente.
La cinta le dio la popularidad que nunca tuvo como candidato, estuvo entre las más vistas en su país, le permitió llegar a ser uno de los presentadores de los premios MTV y descubrió un carisma desconocido en el desdeñosamente apodado "hombre ozono" por George Bush. El éxito de "Una verdad incómoda" (antes Gore escribió el libro "Earth in balance") es parte de una serie de síntomas que hablan de que las ideas ambientalistas comienzan a cobrar fuerza (un informe del gobierno británico y un estudio de la ONU así lo presagian) más allá de los grupos ecologistas. Seguramente se sumarán a la superpoblación de ideas sumergidas, reflotadas y vueltas a sumergir que se repiten en cuñas de televisión y citas de diario en un tráfico en el que confluyen la academia, la política y los medios de comunicación.
Recientemente la revista española Babelia se ocupó de las "ideas que mueven el mundo". Aquellos conceptos que gran parte de los ciudadanos medianamente informados han escuchado utilizar una y otra vez de boca de políticos, en informes de prensa o en el mejor de los casos, en sus lecturas privadas.Ideas que repentinamente todos parecen dominar, como el choque de civilizaciones o el fin de la historia, pero pronto caen en desuso o desprestigio. Otras, como la globalización, son omnipresentes y dan pie para la definición de nuevo conceptos por oposición, como el altermundismo.
Hay ideas que sufren de una polisemia endémica, según explica el sociólogo Jorge Larraín: "Mucha gente que habla en los diarios y escribe libros sobre la posmodernidad y no siempre se hace una distinción con posmodernismo. Es porque el posmodernismo es una corriente de pensamiento que propone la existencia de una nueva época, pero de allí a que exista esa época, la posmodernidad, hay un paso". Del mismo modo, una idea puede sufrir cambios si cruza el Atlántico. Para seguir con el ejemplo se da el caso de la diferencia entre el significado original del posmodernismo en Europa y la recepción que de esta idea se hizo en América Latina. "En Europa -explica Larraín- el posmodernismo nació como un ataque a la modernidad y a la racionalidad científica prometeica de la modernidad. En América Latina el posmodernismo en muchos sectores se toma como una manera de afirmar la modernidad, por lo tanto la racionalidad en los procesos, de apertura al mundo". Otro tanto pasa con la idea de derecho que se maneja en el mundo contemporáneo, que como explica el abogado Carlos Peña "es una de las ideas más poderosas del mundo actual. La idea que al margen de cualquier cálculo utilitario la gente tiene derechos y títulos que le sirven como un argumento final para demandar ciertos bienes".
Hay ideas más o menos de moda o más o menos cercanas al poder. Blair se identificó con la Tercera Vía de Anthony Giddens y Lagos trajo a Manuel Castells a las Conferencias Bicentenario como síntoma de su interés por la idea de la Sociedad de la Información. Castells continúa con el beneplácito gubernamental y goza de la lectura de Michelle Bachelet, en tanto Chávez sorprende a quienes sospechaban de sus hábitos lectores recomendando a Chomsky..Seguramente después del descalabro electoral de Bush, la idea de neocon (neo conservador) acuñada para describir una exitosa corriente intelectual republicana que había logrado el éxito político bajo el paraguas de la defensa de "la forma de vida norteamericana (conservadora)", será suplantada por otra (¿neodem?) o simplemente pasará al olvido. Tal como puede que suceda con la idea de "diseño inteligente" impulsada por grupos religiosos estadounidenses que rechazan la teoría de la evolución y respaldan un nuevo creacionismo.
El tráfico ideas es abundante y la mayor parte del tiempo las explicaciones lo son menos.
Selección
Modernidad líquida: A sus ochentas, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman ha cobrado popularidad en círculos intelectuales con su idea de modernidad líquida, una metáfora con la que caracteriza la idea de provisionalidad, desconfianza y flujo permanente de las relaciones sociales en el mundo contemporáneo.
Imperio: Toni Negri y Michael Hardt le dan una vuelta a la noción habitual de imperio restringido al poderío de un Estado-Nación y le cambian el foco. Ahora el Imperio lo ejercen grandes instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.
Contrato sexual: La australiana Carole Pateman le da un nuevo giro al pensamiento feminista. Pese a más de medio siglo de conquistas sociales, las mujeres siguen acusando salarios más bajos, violencia doméstica y sobrecarga laboral. Pateman plantea que el contrato social de la modernidad fue un contrato entre ciudadanos varones y que las ciudadanas aún no tienen el suyo.
El fin de la historia y el choque de civilizaciones
A principio de la década de los 90, dos ideas se esparcieron como virus desde las universidades a la sobremesa. Se trata de Fukuyama sosteniendo el fin de la historia y Huntington advirtiendo sobre el choque de civilizaciones.
Idea: El Fin de la historia
Origen: Artículo del politólogo Francis Fukuyama publicado en 1989 en la revista The National Interest. En 1992 las propuestas del artículo son ampliadas en el libro "El fin de la historia y el último hombre".
Síntesis: Tras el derrumbre del comunismo, las democracias liberales del mundo desarrollado no se verán enfrentadas a grandes obstáculos. "El mundo desarrollado al haber sido eliminadas las contiendas del pasado, será en consecuencia poshistórico", explica el cientista político español Antonio Elorza. Los conflictos religiosos locales y de sociedades en cuyo interior aun se vivan conflictos ideológicos no provocarían grandes tribulaciones en los países desarrollados.
Error de cálculo: Entre otros, Osama Bin Laden, el 11 de septiembre de 2001 y sus consecuencias para la seguridad internacional. Últimamente Corea del Norte ha dado muestras que las tribulaciones no se han detenido.
Idea: El Choque de civilizaciones
Origen: Artículo de 1993 publicado en Foreign Affairs en donde Samuel Huntington responde a Fukuyama. Tres años más tarde detallará las ideas de un artículo en el libro "Choque de Civilizaciones".
Síntesis: Siete grandes civilizaciones conforman el mundo. Si por un lado ha existido innovación e intercambio técnico, no ha sucedido lo mismo en el plano moral o valórico. "El mundo es seguirá siendo multicultural, sin que eso asegure para nada ni la tolerancia ni la paz porque las civilizaciones competirán sin remedio" apunta la politóloga española Amelia Valcárcel explicando la idea de Huntington. En este plano la "civilización islámica" sera la más problemática para Occidente, por su peso demográfico y valorativo.
Error de cálculo: La idea de Samuel Huntington tuvo gran aceptación en el mundo periodístico no así en el académico. El autor ha sido criticado por intelectuales de todo el mundo. Incluso algunos aseguran que jamás su trabajo académico despertó mucha admiración. Se le cuestiona desde la utilización del concepto "civilización" hasta la simplificación de los fenómenos. Su libro "Who are we" (Quiénes somos) en el que trata los peligros de la inmigración latinoamericana a Estados Unidos reforzó la idea de quienes lo tachan de xenófobo y racista.
GLOBALIZACIÓN
Es la idea más compleja y utilizada, y más que una idea es un proceso concreto en permanente movimiento y con inesperadas consecuencias.
Origen:El concepto comienza a utilizarse después de la caída de los socialismos reales. Joaquín Estefanía, director de El Pais de Madrid explica: "Es el proceso por el cual las políticas nacionales, aquellas que se toman más cerca del ciudadano, tienen cada vez menos importancia en beneficio de esas otras decisiones que se adoptan en lugares alejados". Oscar Godoy, cientista político de la Universidad Católica agrega que la globalización no es sólo una idea sino un proceso político, social y económico en marcha.
Difusión:La idea misma de globalización -explica Oscar Godoy- es compleja. Por esta razón los autores que han reflexionado sobre ella prefieren la descripción del proceso mismo de la globalización. Un primer elemento descriptivo para tener en cuenta es la evidencia de la incapacidad de los Estados nacionales, individualmente considerados, para enfrentar una serie de problemas que afectan al mundo como un todo. Por otra parte con posterioridad al colapso de los Estados socialistas, la democracia representativa se ha consolidado como la legitimidad política de nuestro tiempo. "La ola democratizadora ha instalado una constelación de democracias que están presentes en todo el globo. De este modo, la globalización dispone de un amplio conjunto de agentes habilitados para entenderse entre si y consensuar políticas trasnacionales para responder a los desafíos que Estado por separado no podría enfrentar", puntualiza Godoy.
Desafíos:Los grandes problemas que afectan al mundo como un todo están relacionados con la supervivencia de la vida humana, la seguridad y garantía de una vida pacífica y la necesidad de regular la libertad de los mercados globales, explica Godoy. "La seguridad y la garantía de una vida pacífica ya no es monopolio de los Estados soberanos, es un asunto de la comunidad mundial", agrega el cientista político.La globalización como proceso ha avanzado de manera desigual: lo hace con rapidez y libertad en el ámbito económico, y más específicamente financiero; con relativa libertad relativa en el movimiento de bienes y servicios; y con trabas cada vez más explícitas en el movimiento de personas.
SOCIEDAD POSTINDUSTRIAL
Cristóbal Marín , PhD en Ciencias Sociales en Birmingham, explica los orígenes de la idea y la relación que el autor Manuel Castells (en la foto, autor de cabecera de Bachelet) tiene con ella.
Origen: El término sociedad postindustrial fue elaborado por Daniel Bell a inicios de los '60 y consagrado luego en 1973 en su famoso libro "El Advenimiento de la Sociedad Postindustrial". El concepto surge en el marco de la historia socioeconómica: sociedad preindustrial, industrial y postindustrial. Bell apunta por lo menos a cuatro dimensiones: el declive de la industria y manufactura y su reemplazo por una economía de servicios, basada en el conocimiento; la transición desde tecnologías mecánicas e infraestructuras físicas a tecnologías de información e infraestructuras de comunicación; la emergencia de una nueva clase con poder constituida por los profesionales y técnicos; y el surgimiento de nuevos modos de organización social: valores postamerialistas y la educación como base de la movilidad social.
Difusión: Havel, Clinton, Thatcher, Blair, la revista The Economist, utilizaron una y otra vez la palabra sociedad postindustrial. Incluso Theorore Kaczynski, en 1998 después de casi 18 años de enviar cartas-bomba sin ser descubierto, ofreció terminar con sus atentados si le publicaban un manifiesto en donde mencionaba la expresión. En los últimos años el concepto sociedad postindustrial ha retrocedido y se le ha reemplazado por términos como "sociedad de la información" y "sociedad del conocimiento". Daniel Bell nuevamente fue uno de los responsables, junto a figuras como Manuel Castells (en la foto) e instituciones como la ONU y la OECD. Pero el significado no ha variado mucho y nuevamente son legiones, los políticos, periodistas académicos y empresarios que usan y abusan de estos términos.
SOCIEDAD CIVIL
Desde la proliferación de ONG hasta el eslogan del 'gobierno ciudadano' se relacionan con la idea de sociedad civil. Carlos Peña, rector de la U. Diego Portales, explica algunos de sus alcances.
Orígenes:En la literatura más clásica (Aristóteles, Cicerón), Sociedad Civil (societas civilis, koinônia politiké) equivale a lo que hoy llamaríamos sociedad política. Desde ese punto de vista, la expresión es prácticamente coincidente con lo que hoy identificaríamos como ámbito estatal. Así ocurre también en Rousseau (état civil es Estado) o en Locke (civil government).
Sin embargo en el siglo XVIII, y básicamente asociada al desarrollo propio de la filosofía política inglesa, se empieza a hablar de la sociedad civil en el sentido en el que se la está utilizando en el debate contemporáneo, definiéndola como un ámbito de sociabilidad que queda aparte del Estado y que, en consecuencia, no se encuentra contaminado con las tensiones y los intereses propios de la lucha política o estatal. Se define como un movimiento que va de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo como son los movimientos estatales. Entonces se empieza a pensar la sociedad civil como un ámbito donde es posible promover intereses que pueden ayudar a configurar nuestra vida en común por fuera del Estado y del proceso político formal.
Difusión de la idea: A fines de la década de los 80, la idea de la sociedad civil aparece muy fuerte asociada a la caída de los regímenes comunistas en Europa del Este, a las ideas sobre capital social y a la recuperación de la democracia. El diagnóstico que parecía subyacer es que en aquellos lugares donde no existe una tradición democrática instalada dentro del Estado, el motor del dinamismo y de la salud política está fuera del Estado, es decir, en eso que se llama Sociedad Civil. Esta idea se constata en los programas de ayuda internacional del Banco Mundial.
Sociedad civil y globalización: Una de las consecuencias del proceso de globalización es que los grupos sociales de referencia más independientes de la voluntad del individuo (origen, clase) pierden su peso en las relaciones sociales, y éstas se vuelven más electivas, más dependientes de la voluntad. La gente se define por género, gustos o intereses antes que por su origen.
POPULISMO
La emergencia de un nuevo líder latinoamericano ha vuelto a la palestra la idea de populismo. Jorge Larraín, sociólogo y vicedecano de la U. Alberto Hurtado, es quien explica.
Orígenes:Aun cuando se lo asocia casi automáticamente con Latinoamérica, hay otras versiones de populismo. En Europa aparece vinculada a la Revolución Rusa época de los narodnicks, los socialistas agrarios que se llamaban populistas. Ellos promovían pasar del socialismo al comunismo agrario sin pasar por el capitalismo. Otra idea es la de Julius Nyerere, el primer Presidente de Tanzania, que promovía reducir la industria a escalas pequeñas, familiares y controlada. Para los latinoamericanos el populismo alude a un movimiento multiclasista, sin ideología clara, con retórica incendiaria y un líder carismático que busca una cierta capacidad de impacto en las masas mediante el clientelismo.
Populismo versión globalizada:El populismo emergente en algunos países de la región no es tan distinto de lo que teníamos en los años 40 y en los 20. Lo que ha cambiando es el contexto. Los líderes populistas de antaño fueron el camino de entrada de las clases medias al poder y a su ascenso a través de los puestos del Estado. Era una época en que la sociedad oligárquica estaba en descomposición. Ahora la situación del populismo es distinta. Los estados y las clases medias están más consolidados, aunque los líderes conserven sus rasgos ya clásicos. No representan el mismo tipo de evolución que representaban antes pero vuelven a tratar de hacer refundaciones, pero ahora con carácter mucho más limitado en su expresión y capacidad de cambio.

24.11.06

Reseña posteada el 30 de noviembre del 2000

La vida en fluxus
Por Arthur C. Danto*

John Lennon una vez caracterizó a su esposa, Yoko Ono, como la “más famosa artista desconocida del mundo. Todos conocen su nombre, pero nadie conoce lo que hace.” Ella era famosa, claro está, debido a él. El arte por el cual ella era desconocida de ninguna manera hubiera podido hacerla famosa –aunque incluso los artistas más famosos serían oscuros, en relación con el aura de celebridad que rodeaba al Beatle de Beatles y a su esposa. Yoko Ono era una artista de vanguardia en Nueva York y en Tokio a principios de los años sesenta, y parte de un mundo de arte de vanguardia en sí mismo muy poco conocido fuera de su muy reducida membresía. La más robusta de sus obras eran sutiles y silenciosas, casi al grado de la nula notabilidad. Uno de sus performances consistía, por ejemplo, en encender un fósforo y dejarlo quemarse. Una de sus obras, la cual logró en colaboración con el movimiento conocido como Fluxus, consistía en un espejo redondo y pequeño, que venía en un sobre donde se imprimió la leyenda YOKO ono/autorretrato. Pertenecía a Fluxus I –una caja con obras de varios artistas Fluxus, armadas por el líder y espíritu que presidía al movimiento, George Maciunas. Pero los contenidos de Fluxus I eran en sí mismos del mismo orden modesto que el Autorretrato. No estamos hablando de nada que llegase a la escala de, digamos, Les Damoiselles d’Avingon. Estamos hablando de cosas que uno no vería como arte a menos y que compartiera los valores e ideologías de Fluxus.

Fluxus, en esa fase de su historia, se encontraba muy preocupado por superar la brecha entre el arte y la vida, en parte inspirada por la decisión de John Cage, de ampliar el rango de sonidos disponibles para propósitos relativos a la composición musical. La pieza famosa de cage, 4’33” consistía de todos los sonidos que ocurrían durante un intervalo en el cual el ejecutante, sentado frente a un piano, dejaba descansar sus manos precisamente durante ese lapso de tiempo. Una típica composición Fluxus se obtenía seleccionando un tiempo –digamos que 3:15—del cronómetro de los trenes y considerar todos los sonidos en la estación de ferrocarriles durante tres minutos y quince segundos. Desde 1913, Marcel Duchamp realizó obras de arte a partir de los objetos vernáculos más estéticamente indistintos, como palas para la nieve y peines para el peinado, y estaba dispuesto en particular por quitar toda referencia al ojo y a la mano del artista, de la obra de arte. “La intención”, le comentó a Pierre Cabanne en 1968, “consistía por encima de todo en olvidar la mano.” de modo que un objeto barato y producido en masa, como un espejo de bolsillo, pudiera ser elevado al rango de una obra de arte y otorgarle un título. ¡Cuán poco esfuerzo se requiere para hacer un autorretrato! En La República, Sócrates presentó el brillante punto de que si lo que queríamos del arte era una imagen de la realidad visual, ¿cuál sería el problema de sostener un espejo frente a cualquier cosa que quisiéramos reproducir? “Rápidamente, producirás al sol y a todas las cosas en el cielo, y a la tierra y a ti mismo y a otros animales e implementos y plantas.” ¡Y todo esto sin el beneficio de una habilidad manual!

Fluxus tuvo poco impacto en el mundo del arte mayor de aquellos años. Yo lo encontré por primera vez en 1984, en una exhibición realizada en el Museo Whitney de Nueva York, en el cual se presentó el arte hecho en Nueva York en el periodo entre 1957 y 1964. Principalmente, se trataba de un show de Pop Art y de Happenings; y habían algunas vitrinas con arte Fluxus, muchos de estos objetos de decepcionante simpleza, relacionados con lo que uno esperaría de las obras de arte a principios de los sesenta, ejemplificados por enormes lienzos heroicos de pigmentos revueltos y amplias barridas de pincel. Maciunas se refirió a Fluxus como “la fusión de Spike Jones, vaudeville, bromas, juegos de niños y Duchamp”; y las vitrinas contenían lo que parecían ser objetos sacados de una tienda de bromas, el mostrador para niños en las tiendas de baratijas, volantes y demás. La relación de Ono con Fluxus es una tema delicado de análisis arte-histórico, pero si ella encaja en alguna parte, tendría que ser en el mundo que Maciunas creó a su alrededor, donde los artistas y sus públicos consistían de más o menos la misma gente. Era un mundo subterráneo frágil, muy fácil de desconocer. La obra de Ono durante ese periodo tiene el peso de un parpadeo y un susurro.

Así pues, fue una artista mayormente desconocida la que Lennon encontró por primera vez, en el Indica Gallery de Londres, en 1966. El punto de intersección fue una obra titulada YES Painting, la cual consiste en una pequeñísima inscripción sólo de la palabra YES, escrita con tinta de la India sobre lienzo preparado, colgado horizontalmente justo debajo del techo de la galería. Se requería que el espectador subiera una escalera, pintada de blanco, y que viera la pintura a través de una lupa, suspendida del marco. Formaba parte de la obra, así como fue mucho del arte de Yoko Ono, entonces y después, que requiriera la participación del espectador para poder llegar a ser. La mayoría, por ejemplo, tenía la forma de instrucciones para el espectador, quien contribuía a realizar la obra al seguir las instrucciones, aunque sólo fuera por medio de la imaginación. La pintura/escalera fue un tipo de instrucción tácita, diciendo, efectivamente, como algo extraído de Alicia en el País de las Maravillas, “escálame.” En cierto modo, me encanta el hecho de que John Lennon estuviera ahí, dado lo que imagino debió ser el mundo ruidoso de público de los Beatles, tan lleno de guitarras eléctricas y jovencitas gritonas. Lennon subió la escalera y leyó la palabra, misma que tuvo una enorme impresión en él. “De modo que era positiva,” dijo después. “Es un gran alivio cuando subes la escalera y ves a través de la lupa y no nos dice no ni fuck you; dice YES.” Sólo estaba el simple afirmativo en vez del aburrido “negativo…azota-el-piano-con-un-martillo, rompe-la-escultura, mierda negativa. Ese YES hizo que me quedara.” Sería difícil pensar en una obra de arte tan minimal y al mismo tiempo tan transformadora.

“YES” es el nombre de una maravillosa exhibición en la Japan Society, mucha de ella otorgada a las obras para quienes, fuera de académicos de la vanguardia, Yoko Ono es casi una completa desconocida. Me refiero a la obra de principios de los sesenta, una mezcla de Fluxus, de Cage, de Duchamp y de Zen, pero con una poesía que es muy propia de Ono. Las obras más innovadoras de esta época son las Instrucciones para Pinturas, las cuales le dicen al espectador qué hacer para que la obra llegue a existir. Tienen la forma de poemas breves. Aquí tenemos, por ejemplo, la instrucción para una obra titulada Pintura de Humo:

Enciende el lienzo o cualquier pintura terminada
con un cigarrillo en cualquier momento durante
cualquier cantidad de tiempo.
Observa el movimiento del humo.
La pintura termina cuando todo
el lienzo o la pintura desaparece.



Aquí tenemos otro, titulado Pintura en Tres Estrofas:

Deja crecer una enredadera
Riega todos los días.
La primera estrofa –hasta que la enredadera se esparza.
La segunda estrofa –hasta que la enredadera se marchite.
La tercera estrofa –hasta que la enredadera desaparezca.


Ahora bien, estas son instrucciones para la ejecución de la obra, no es la obra en sí misma. Existen sólo con el propósito de seguirse, como órdenes. En su hecho formal, las instrucciones son muy atractivas, escritas con una elegante caligrafía japonesa hecha, curiosamente, por el primer esposo de Yoko Ono, Ichiyanagi Toshi, un compositor vanguardista. Es verdad que la concepción fue de ella, pero por medio de qué caligrafía debería de inscribirse la concepción es completamente externa. Nada podría estar más cercano a la idea de Duchamp, de extraer la mano del artista de los procesos del arte. Duchamp estaba interesado en un arte completamente cerebral –el objeto era un simple medio: La obra es el pensamiento que transmiten. “Deja que la gente copie o fotografíe tus pinturas,” escribió Ono en 1964. “Destruye los originales.” De modo que las instrucciones presentadas anteriormente, en números iguales al tiraje de [el periódico] The Nation más cualquier cantidad de las que se vayan pasando, o de fotocopias que se vayan haciendo de esta reseña [incluyendo la presente traducción de las instrucciones, posteadas en este blog], son tanto o menos “la obra” que lo que puedes ver en las paredes de una galería. La cuestión no es qué tan bonitas son presentadas o incluso en qué lenguaje son escritas. La cuestión es cómo son recibidas y lo que el lector de éstas realiza para hacerlas verdad: Las instrucciones deben ser seguidas para que la obra en realidad exista.

Entonces, ¿cómo debemos cumplirlas? Bueno, podemos caminar rumbo a una ferretería, comprar una pala, tomar una enredadera de alguna parte, cavar un hoyo, plantar la enredadera, regarla a diario –y esperar para que la pared contra la cual se expande la enredadera que desaparezca. O podemos imaginar todo esto. La obra existe en la mente del artista y luego en la mente del espectador. Las instrucciones median entre una y otra. En la Indica Gallery, Ono exhibió la Pintura para Martillar un Clavo. Un pequeño panel se colgaba alto en una pared, con un martillo colgando de la esquina posterior izquierda. Debajo te encontrabas con una silla, con –creo yo—un pequeño recipiente con clavos. Si querías cumplir con las instrucciones implícitas, tomabas un clavo, montabas la silla un poco tambaleante, tomabas el martillo y clavabas el clavo. En la inauguración, Ono recuerda, “Una persona vino y preguntó si estaba bien martillar un clavo en la pintura. Yo dije que estaba bien si pagaba cinco chelines. En vez de pagar los cinco chelines, preguntó si estaba bien si martillaba un clavo imaginario. Ese fue John Lennon. Así que pensé, de modo que me encontré con un tipo que juega el mismo juego que yo.” Lennon dijo, “Y ahí fue cuando realmente nos conocimos. Ahí fue cuando nos quedamos viendo y ella entendió y yo entendí y, como dicen en todas las entrevistas que hacemos, el resto es historia.”




Jasper Johns una vez emitió una serie de instrucciones que se volvieron famosas: “Toma un objeto/Haz algo con él/ Haz algo más con él.” La versión de Ono sería “Imagina un objeto/Imagina haciendo algo con él/Imagina haciendo algo más con él.” A los entusiastas de Ono les gusta decir qué tan adelantada a su tiempo se encontraba, basada en unos paralelos completamente superficiales entre sus Instrucciones para Pinturas y ciertas obras de Arte Conceptual, las cuales consistían también de palabras colgadas en la pared. Como cuando Joseph Kosuth, en 1967 compuso una obra que reproducía la definición de la palabra “Idea” tal y como aparece en un diccionario. El título de la obra es Art como Idea como Idea. La obra de arte es la idea de la idea (Spinoza –profundamente—definió a la mente como idea ideae). Por razones completamente distintas de las de Ono, Kosuth estaba inclinado a transformar el arte en pensamiento.

Los historiadores de arte siempre están ansiosos por establecer prioridades, normalmente por medio de encontrar semejanzas que tienen poco que ver una con la otra. En realidad, Ono fue precisamente de su tiempo. Fue un tiempo en que la idea misma del arte se encontraba bajo una reexaminación por parte de los artistas. Las obras de arte nunca pudieron ser tan bochornosamente materiales –pesadas, aceitosas, grasosas—que bajo los auspicios del Expresionismo Abstracto. Pero los experimentos estéticos de Cage, de Fluxus y de Yoko Ono no eran, desde mi punto de vista, referidos al derrocamiento del Expresionismo Abstracto. Más bien, eran las aplicaciones de una serie de ideas sobre límites –entre obras de arte y objetos comunes, entre la música y el ruido, entre la danza y el movimiento corporal, entre el score [musical] y la ejecución, entre la acción y el imaginar la acción, entre artista y público. Si el impulso venía de alguna parte, venía del Zen. Cage era un adepto al Zen, mismo que transmitía por medio de sus seminarios sobre composición experimental en la New School [New School of Social Research]. El Dr. Suzuki, quien enseñaba su curso sobre Zen en la Universidad de Columbia, era una figura de culto para el mundo del arte en la década de los cincuenta. Yoko Ono había absorbido el pensamiento y la práctica Zen en Japón. La meta de las instrucciones Zen era la de inducir una iluminación en la mente del auditor, de transformar su visión del mundo y de su ser. La meta de las instrucciones de Ono era similarmente para inducir la iluminación en la mente del espectador –pero sería la iluminación en torno al ser del arte como la reimaginación de lo imaginado. En su valioso ensayo de catálogo, Alexandra Munroe, directora de la Sociedad Japonesa, escribe, “El arte y el pensamiento de Asia era el paradigma preferido para mucha de la vanguardia estadounidense.” El Expresionismo Abstracto y la vanguardia de Nueva York ejemplificada por Cage, Fluxus y Ono, pertenecen a historias dislocadas que resultaban hacer intersección en Manhattan en el mismo momento.

En los tiempos de su matrimonio, Ono dijo que ella y John Lennon harían muchos performances juntos, y el hecho de que Lennon estuvo en la Indica Gallery, y de que mantuvo contacto con Yoko Ono en dicha atmósfera, implica que él encontró algo en el arte que faltaba en el mundo de la música popular, no obstante su enorme éxito. Es muy característico que, para él, el arte significaba performance –no pintar en el tiempo libre, lo cual se convirtió en una forma de escape para su compañero Beatle, Paul McCartney (por ahí nos encontramos dando las rondas una exhibición de las pinturas de McCartney). Lo que Ono ofrecía a Lennon era una manera mucho más enriquecedora de hacer arte, e inevitablemente, ella fue culpada por la disolución de la banda. Lo que Lennon le ofreció a Ono fue una manera de usar su arte para cambiar las mentes no sólo bajo los términos de la naturaleza del arte y la realidad, sino en términos de la guerra y la paz. En 1968, Yoko Ono declaró que “el círculo artístico desde el cual provengo está bastante muerto, de modo que estoy muy emocionada de estar en comunicación con la gente de todo el mundo.” Una de las piezas más inspiradas de Yoko Ono fue su Set de Ajedrez Blanco de 1966 (una de cuyas versiones, Play It By Trust, puede verse en el lobby de la Sociedad Japonesa). En vez de dos lados opuestos, uno negro y otro blanco, pintó todo –el tablero y las piezas—de color blanco. Ya que uno no puede darse cuenta a qué lado pertenecen qué piezas, el juego rápidamente se desmorona. “Los jugadores rápidamente pierden el rastro de sus piezas conforme el juego progresa; Idealmente, esto lleva a un entendimiento compartido de sus preocupaciones mutuas, y a una nueva relación basada en la empatía más que en la oposición. Por lo tanto, la paz se mantiene en una pequeña escala.” Pero con Lennon, ella y él podían intentar lograr la paz en una escala mayor –podían usar el arte para transformar las mentes. En 1969, por ejemplo, realizaron su Bed-In for Peace. La tremenda ampliación del concepto del arte anteriormente en la década hizo posible que el estar en cama juntos fuera una obra de arte. La prensa fue invitada a su cuartos de hotel, reunidos alrededor de la cama marital, para discutir una nueva filosofía en la cual, como el Set de Ajedrez Blanco, el amor y la fraternidad reemplazaban al conflicto y la competencia. En el mismo año, la pareja causaron que se erigieran billboards en muchos idiomas y en muchas ciudades, una suerte de tarjeta de navidad de John y Yoko. El mensaje decía WAR IS OVER! (en letras grandes), y justo debajo (con letras más pequeñas) IF YOU WANT IT. No había un artículo definitivo: El señalamiento no estaba declarando el fin de la guerra de Vietnam como tal, sino el fin de la guerra como condición humana. Todo lo que tienes que hacer, como proclamaba su himno, era GIVE PEACE A CHANCE. Métete a la cama; haz el amor, no la guerra.

Hay un lado en cierto modo más oscuro en la obra de Ono que hasta ahora sólo he implicado. De manera curiosa, su obra maestra es Cut Piece, un performance realizado por ella en varias ocasiones, incluyendo el del Carnegie Recital Hall en 1965. Ono se sienta impasible en el escenario, como una bella mártir resignada, mientras el público es invitado a cortar un trozo de su ropa. Uno por uno, montan el escenario, como vemos en un video en la Sociedad Japonesa, y comienzan a cortar parte de lo que ella viste. Uno de los cortadores es un hombre, quien corta los tirantes de su ropa interior. La artista levanta sus manos para cubrir sus senos, pero no hace nada por detener la acción. Idealmente, la cortada continúa hasta que se encuentra desnuda. Yo la encuentro una pieza muy violenta, de alguna manera recordándome el experimento de psicología de Stanley Milgram, en el cual las personas son incitadas a administrar lo que yo creo son shocks eléctricos al sujeto (quien pretende encontrarse agonizando). El público ciertamente ha superado, quizás con demasiado goce, la brecha entre el arte y la vida –después de todo, es una mujer de carne y hueso la que están desnudando poco a poco, a trasquiladas. Revela algo tenebroso acerca de nosotros, el hecho de que estemos preparados para participar en una obra como esa.

Otra cinta, Fly, muestra una mosca casera explorando el cuerpo desnudo de una joven que descansa inmóvil mientras la mosca se mueve por dentro y por fuera de las hendiduras de su cuerpo, o mueve sus patas frontales, remontando uno de sus pezones. La banda sonora es extraña, y no sabemos si se trata de la voz de la mosca, de la voz suprimida de la mujer, o la voz llorona de un testigo externo en torno a lo que se ha de sentir –lo que es—una violación sexual. Es como la agonía vociferada de una mujer con su lengua arrancada. Los sonidos son algo que jamás había escuchado. Yoko Ono es una músico bastante experimentada, que ofreció su primer concierto a los cuatro años y que cantó ópera y lieder cuando era joven. Pero también es discípula de Cage, y una cantante de vanguardia que usa gemidos orales, gritos ahogados, lamentos desinflados, para transmitir el sentimiento de invasión corporal.

Yoko Ono es, en verdad, una de las artistas más originales de la última mitad de siglo. Su fama la hizo casi imposible de ver. Cuando hizo el arte por el cual su esposo la admiró y la amó, requirió de una sensibilidad de vanguardia muy desarrollada para verla como algo más que efímero. La exhibición en la Sociedad Japonesa nos hace posible, para aquellos con paciencia e imaginación, constituir sus logros en sus mentes, donde realmente pertenece. Es un tipo de arte igualmente gratificante como exigente.




*Arthur C. Danto

Crítico del periódico The Nation desde 1984, Arthur Danto también es el Profesor de Filosofía de la orden Johnsoniana. Sus numerosos créditos de publicaciones incluyen el ganador del Nacional Book Critics Circle Award Encounters and Reflections: Art in the Historical Present y The Madonna of the Future: Seáis in a Pluralistic Art World (2000).




17.11.06

13.11.06

otro sitio para reconocer y detenerse momentáneamente. . .
Entre las 4:30 y las 6:00 p.m., es necesario colocarse debajo de un árbol frondoso. Sentir la llegada de los chanates que van poblando las copas de los árboles, escuchar el dicharacheo que dura un tiempo hasta que de pronto la luna y la brevelevetenuelevebrevebrisa entra por la nuca y luego los chanates comienzan a desaparecer. No sabría decirles si es por la noche misma, ya que son animales oscuros que bien pueden fundirse con la oscuridad, o es porque en realidad los chanates no existen, pero el caso es que éstos desaparecen cuando comienza a oscurecer. Es curioso que reaparezcan justo cuando comienza a amanecer, ahí donde la luz de la noche se funde con la luz del día. Entonces, es probable que el "chanate", en realidad sea una "presencia" de negrura escandalosa, que reúne los gritos humanos del día y deja que estos se consuman en las copas de los árboles, entre las 4:30 y las 6:00 p.m. Y que luego, por la mañana, sean el aviso de que todos los seres humanos comenzaremos a gritar después de la primera taza de café.
(Preferiblemente, buscarlos en los yucatecos enfilados justo enfrente de Wal Mart Lázaro Cárdenas.)

9.11.06

(comienzo con una indicación de entrada. . .)
Es este tipo de momentos a los que los escritores aspiran(mos):
(luego, incluyo la cita de algo que acabo de leer. . .)
"Your mother whispered, 'My darling, what can you be afraid of in a world as beautiful as this?'"
"And I said, 'It is the beauty itself that frightens me.'
(seguido de esto, me dirijo a la posibilidad de interpretación. Casi siempre es futil. Pero la futilidad es la madre de todos los discursos narrativos, cuando éstos quieren "explicar" las cosas. . .)
¿Por qué aspiramos a dichos momentos? porque apelan a la concisión, al intercambio de una determinada verdad. A eso que antiguamente llamábamos "esencia".
(y. . .después de eso, comienzo a divagar. . .)
Cierto es que a veces la belleza nos produce un miedo terrible. En el caso de un escritor, puede alimentar su melancolía --ese acto poquito bochornoso de sentarse a contemplar sin dedicarse a la acción.
(pero, como buen ejercicio de dialéctica, trato de colocar la posición alterna a la misma idea. . .)
Por otro lado, la belleza debería incitarnos a la acción. A encontrar los labios donde quiere uno encontrarlos, a señalar con el dedo las minucias que se van dibujando alrededor.
(finalmente cierro, con una idea que parezca un poquito autorreferencial. . .hay que alimentar un poquito el ego, de vez en cuando. . .)
Cierto es que a veces me siento vacío. Pero acabo de darme cuenta que el vaciamiento es necesario. Las luces de la ciudad adquieren otros matices.

8.11.06

Laurie Anderson - Mach 20



Increíble pieza de narrativa oral.
Durante un tiempo, Anderson fue LA artista de performance en el mundo.
Chequen el relato, es increíble.

7.11.06

Un breve aparejamiento de ideas:
Escribimos para poder olvidar nuestro conocimiento previo, en torno a la opacidad total de las palabras y de las cosas o, quizás peor, porque no sabemos si las cosas tienen o no tienen que ser entendidas.
--Paul De Mann, Alegorías de la Lectura



Sabes que cuando estás manejando de noche de esta manera, de pronto se te puede ocurrir que probablemente vas completamente en dirección contraria. Esa vuelta que diste allá atrás…estabas muy cansado y era oscuro y llovía y diste la vuelta y sólo seguiste en esa dirección y luego la lluvia cesa y comienza a surgir la luz y ves a tu alrededor y todo, absolutamente, es completamente desconocido. Sabes que nunca has estado aquí antes, y te detienes en la próxima estación y te sientes tan extraño diciendo, “Disculpe, ¿podrías decirme dónde estoy?”…
--Laurie Anderson, Americans on the move (1979).

4.11.06


Porque sí: Retazos de un diario ficticio
Por Seamus O’ Reilly










(encontrado en la primera página de una libreta. Única página que contiene algo escrito):
“A veces no encuentro el más mínimo propósito para este 'ejercicio idiota de escribir' como lo llamó hace poco un vagabundo con cara de alce y no menos agradable aliento. No hay propósito pero. . .
. . .no, el pobre imbécil tiene razón. . .ni un sin embargo, ni siquiera un quizás: sólo el obsesivo oficio, el tedio, el trabajo de recuperación, el armado, el ir acumulando ideas y la desesperación por las ideas perdidas. Te quedas sentado viendo la página en blanco, te paras, bailas un poco una canción de Pixies o de Donna Summer, te asomas a la ventana, surge otra ráfaga de palabras que se acumulan en la cabeza, te vuelves a sentar. Es por eso que, la mayoría de las veces, cuando los escritores leen en público, antes de comenzar, suspiran una risilla que manifiesta el absurdo de su condición idiota”.

(encontrado en un archivo de Word, inconcluso):
“No hace ni veinte minutos que me topé con una idea buenísima. Estaba en la calle, y cualquier posibilidad de retener esa idea se fue velando conforme llegaba a casa. Ni siquiera un maldito lápiz para inscribir lo que se quedó por unos momentos en mi mente. Fue desesperante, pero lo resolví. Tuve que inscribir la idea con mis uñas, en la corteza de un árbol, en el parque. Si alguien se encuentra con esa inscripción, la idea es mía. Se las regalo. Ya se me olvidó de qué se trataba”.
(encontrado escrito en el brazo derecho del autor):
“En el mundo de los ciegos, el ciego que le dice a todo mundo que tiene un ojo es el rey”


(encontrado en una libreta, en las páginas de en medio. El resto de la libreta está cubierta de la poesía más insulsa que ustedes podrían imaginar, una horrible mezcla entre sonetos y verso alejandrino que se esparce en el espacio de la página):
“Caminaba por [nombre de calle suprimido], como siempre, dialogando con el suelo por donde cruzaba. Sabía que iba a encontrarme con “algo”, no sabía qué era. De pronto, me encuentro con la siguiente imagen: un hombre, vestido de médico, estaba parado frente a un cartel que alguien pegó en la pared. Estaba a una distancia. . .digamos que extrañamente cercana al cartel. Ambos, cartel y hombre, estaban en silencio, viéndose el uno al otro, entendiéndose. El cartel contenía la imagen de una máquina de escribir, acompañada de la palabra ‘Ocio’”.

(encontrado el día de ayer, en un mensaje grabado que el autor dejó en un teléfono de alguien que ni si quiera conocía. Número equivocado):
“Hay canciones que hacen llorar. Hay canciones que hacen reir. Hay muchísimas canciones que no producen más que una sensación de querer salir disparado del taxi y señalar al conductor con el dedo y decirle: “¡Usted! ¡Sí, usted, es la única persona en este mundo que puede en realidad disfrutar la música que está escuchando!” Sales corriendo cuando el taxista saca una pistola. Olvidas que en Calcuta toman muy en serio ese tipo de comentarios”.

(encontrado en un trozo de papel sanitario):
Eeeeeeh. . .no. No voy a escribir acerca de eso.

(leyenda urbana: se dice que esta inscripción la pintó en una ventana empañada):

el intelecto se mide por la sofisticación de tus clichés. . .



(encontrado en las ranuras que separan los recuadros en las páginas de un cómic. Empresa histérica su lectura original):
Leticia es una amiga a quien considero la versión postmilenaria de un superhéroe, pero asumiendo la forma de un pavorreal con máscara, arma extraña y todo el asunto. La conocí por primera vez cuando juntos bailamos una canción de Cindy Lauper, sí, esa, la que al principio te hace reír, pero luego como que te da una tristeza enorme. Hace un par de horas, Leticia y yo estábamos a punto de morir.
Por una u otra razón que prefiero no comentar, terminamos en la azotea de un edificio. La puerta de servicio no abrió. Ella insistió en salir volando de ahí, esto es, literalmente volando, habilidad que le tuve que recordar que yo no poseía. Me pidió que la acompañara a la orilla, que pusiera las puntas de los pies justo en medio entre el edificio y. . .la nada. Yo le respondí que no sabía volar. Ella respondió que todo estaba en mi imaginación, que si quería, yo podía volar. Yo le respondí que ni ella era Peter Pan, ni yo era un pobre drogadicto con imaginación precoz (lo de drogadicto sí lo era, pero en fin), y que lo mejor era que me abrazara y que juntos voláramos por los cielos, para que yo la viera con cara de asombro mientras ella extendía su brazo derecho y me sostenía con el izquierdo, viéndome con esa mirada de “no temas, chiquillo. . .”

(papel estrujado que se encontró en el bote de basura del autor):
“Volví a soñar con Madagascar. O no recuerdo si en realidad era Manhattan, quizá Ottawa. No recuerdo si fueron los nombres los que soñé, y que en realidad, en el sueño, estaba en otro lado. Quizá en la misma ciudad en la que me encuentro ahora. (¿Dónde estoy, por cierto?) Sí recuerdo que la gente hablaba un idioma ajeno al mío. Y que tomaban litros y litros de un té de color azul. En algún momento del sueño, se escuchó un accidente automovilístico, que también pudo haber sido el abrazo de dos amantes. Luego un grito que también pudo haber sido un aplauso en medio de un espectáculo musical. Luego desperté”.

(escrito con un trozo de carbón en una de las paredes de su recámara):
“Ayer vi nuevamente esos ojos. Estaban acomodados en el rostro y acompañados de la sonrisa más placentera que he visto, desde la última vez que había salido de la cárcel y caminaba por los senderos de un parque. Son el tipo de ojos que asoman miradas que te llevan a recuerdos lejanos, esos que tuviste a los once años, cuando las mujeres eran una especie de enigma que se agrupaban en los rincones del colegio, y que de alguna manera te resultaba insoportable su belleza, su otredad, el hecho de que olían a jabón y a chicle de menta. El tipo de ojos que, si te acercas a ellos, digamos, a una distancia que resultaría incómoda para ambos (más o menos a unos dos milímetros de distancia entre tus ojos y los de ella), es muy posible que te encuentres con el mar. O con un valle, un sitio donde ocurre una escena fantástica: dos personas se aman, él la persigue, ella atraviesa la pradera levantándose las faldas y mirando hacia atrás. Ambos saben que su amor es imposible, pero no importa. Lo que importa es que ahí están, juntos, encerrados en la fantasía al interior de los ojos de una mujer completamente desconocida”.



2.11.06

Peter, Bjorn & John - Young Folks


mi nueva canción favorita

31.10.06

Ween - Push The Little Daisies




Gratos recuerdos noventeros con esta canción. Me remite a una noche en la que tuve con mi cuñado y partner in crime, Tomás, un programa en radio universidad. Llevábamos dos semanas obsesionados con la canción (¿a poco no parece un homenaje al uso desmedido de los alucinógenos?. En realidad, es una canción acerca de la muerte) y decidimos ponerla en el programa, sólo por el deleite de que pudiera escucharse en las bocinas en forma de árboles metálicos que se encuentran alrededor del centro comunitario de la universidad.

Un número considerable de llamadas pidieron que jamás se transmitiera esta canción en el radio. Varias de ellas comentaron "¿¿qué $#%&"#% fue eso??" como si hubiera sido parte de un mal trip.

Este fue un breve momentus nostálgicus interruptus patrocinado por los queridos amigos de la H. Fuerza Indagadora de Recuerdos Bifurcados, A.C

28.10.06

Momentos de nada*
por Mark Richardson
Hace veinte años el término “lapso de atención” (attention span) surgía sólo de vez en cuando. Era generalmente visto como algo que crecía y se disminuía con el suministro de drogas psicotrópicas. El modo como experimentábamos el mundo, la cantidad de estímulos que necesitábamos en un tiempo determinado, no era algo de lo que se hablaba mucho. Pero en el momento mediático actual, el lapso de atención lo es todo. Determina cómo y dónde recibimos los medios, que a su vez influye al tipo de medios que se producen.
Está la cantidad de tiempo que puedes gastar en algo, y luego está la profundidad con la cual lo aprecias. Nunca he meditado, pero entiendo que una meta de dicha práctica es la de expandir el momento presente, de llegar a un punto donde te das cuenta que el aquí y el ahora es finalmente todo lo que tenemos. Para un tipo como yo, quien gasta tanta energía procesando lo que ocurrió ayer o el mes pasado o el año pasado y que trata de averiguar lo que significa, vivir en el momento puede ser difícil. De los tres tipos de gente en el mundo –aquellos que hacen que las cosas ocurran, aquellos que dejan que ocurran, y aquellos que se preguntan qué demonios pasó—yo soy definitivamente este último.
De manera que me gusta el arte que me coloca en el momento y me recuerda que la vida es acerca de los detalles. El arte que se queda conmigo y que afecta cómo veo y escucho las cosas incluso después de haber terminado. El arte que me recuerda prestar más atención a las pequeñas cosas insignificantes que suceden todos los días. El zumbido que la parte trasera de un autobús hace cuando está parado; el olor de la gasolina; el modo como el sol atraviesa las hojas en los bosques; una madre caminando por la calle tomando la mano de su hija, mientras escucha un iPod. La mayoría de las cosas relacionadas con estar vivos tienen que ver con lo que sea que tus sentidos estén consumiendo minuto a minuto. El video artista y músico Takagi Masakatsu ha construido toda una obra que rinde tributo a este hecho.
Soy un recién ingresado a su trabajo, encontrándome con él por vez primera con la reedición que hizo [la disquera] Carpack del lanzamiento en CD y DVD de Journal for People. El CD estaba bien, justo el tipo de música electrónica altamente repetitiva, llena de fallitas y vagamente sentimental que normalmente me gusta. Pero una vez que vi el DVD, me di cuenta que la música está hecha para apoyar las imágenes de Masakatsu. Los videos, en su nivel más básico, son de lo más banal: pájaros posados en los cables de teléfono; visitantes a un parque de diversiones revoloteando en unos de los juegos; gente jugando en una playa; una persona nadando debajo del agua; un montón de niños brincando, viendo a la cámara.
Sólo son momentos pequeños de nada, presentados sin dramatización. Y Masakatsu toma estos momentos, los alenta, los procesa digitalmente hasta quedar a unas pulgadas de distancia de sus vidas, y nos deja solos para confrontar los detalles. Eleva el contraste a niveles absurdos, mancha los colores hasta lograr algo que no tiene sentido, inserta ruido de video, y cubre un fondo detrás del otro. Pero si estas técnicas han sido por mucho elementos básicos del video musical, el trabajo de Masakatsu viene de un sito mucho más silencioso, más contemplativo. Todas las distorsiones están hechas para amplificar, iluminar, abrir una cortina para revelar algo que estuvo ahí desde el principio.
Masakatsu tiene otro lanzamiento en la misma disquera este otoño, World Is So Beautiful, que recolecta una hora de piezas originalmente exhibidas en el 2002 (muchas de estas hacen las rondas en las galerías de arte antes de ser lanzadas en disco). El título lo dice todo, en realidad, capturando en una sola frase cursilona porqué este tipo viaja alrededor del mundo apuntando a las cosas con su cámara. Es sólo DVD, sin un CD que lo acompañe, lo cual tiene sentido considerando estas piezas. El sonido que acompaña a la pieza titulada “Cho Cho Thing Gale”, por ejemplo, la cual muestra una banda callejera tocando en Guatemala mientras los colores se comban en naranjas y púrpuras chillones y para el cual Masakatsu añade una capa digital de nieve constantemente cayendo, no podría verse por sí sola. Vagamente nos sugiere el sonido real de una banda callejera, con una melodica chirriante y un crudo drum machine que sutilmente comunican una marcha, y sin el video sería aburrido. Pero el efecto combinado es impresionantemente psicodélico, conforme las tomas que se detienen en los rostros de los músicos no son siempre discernibles por los cambios extremos de color.
Otra pieza, aun más poderosa, muestra una niña de nueve años tocando un acordeón por dinero en las calles de Istanbul. La música de Masakatsu es sólo una pequeña cosilla similar a la "Gymnopédie" de Satie, con un par de notas tintineantes y un poco de efecto de sonido alrevés, creando un espacio emocionalmente neutral con el cual se puede considerar su imagen. La toma en un blanco y negro de alto contraste; vemos a su diminuto ser empequeñecido por las piernas de los adultos que surgen de paso. Se mece hacia delante y hacia atrás en cámara lenta mientras toca, una sonrisa en su rostro que parece genuina, como si en verdad estuviera feliz de estar tocando ahí. Pero también parece ser ruda, como si ella estuviera haciendo esto por sí sola. La genialidad de esto es que Masakatsu inserta una imagen de otra vida, construyendo animaciones brillantemente coloridas que revolotean alrededor de ella mientras toca. Cruzan dragones, liones retozan en la hierba, una enorme ola púrpura y azul se azota. Está corrigiendo la realidad aquí, creando el espacio imaginativo que queremos que habite esta niña, en vez de esta su realidad aburrida y posiblemente peligrosa.
Otra pieza, “South Beach”, es construida a base de un metraje de muchachos adolescentes chapoetando cerca de unas rocas en la costa de una playa en la Habana. Este segmento es el triunfo musical de Masakatsu, mientras crea un espiral a la Steve Reich, de sonido que se construye a base de un sintetizador mezclado con unas vocales femeninas recortadas que, apoyando las imágenes, son casi dolorosamente afectivas. El video es como la portada del disco de Led Zeppelin, Houses of the Holy llevado a la vida, mientras unas figuras silueteadas escalan las afiladas rocas recortadas descuidadamente como escalones, con pequeñas lagunas escarbadas por la marea perfectas para bucear. Masakatsu constantemente se entromete con el océano brilloso, cambiando el color de azul a verde a naranja a base de extraños flashazos, mientras los cuerpos de los bañistas son negros y amenazantes en el frente. El modo como está filmado, es como la maravilla de la existencia de estos muchachos, el simple hecho de que están vivos y respirando y aquí ahora, es una revelación interminable.
Kurt Vonnegut publicó un librito titulado God Bless You, Dr. Kevorkian en el año 2000. En la introducción narra la historia de su tío Alex, quien sentía que las personas no hacían lo suficiente para apreciar los buenos momentos. El tío de Vonnegut se esforzaría por señalar aquellos momentos en los que la vida es buena. Mientras está sentado tomándose una limonada bajo la sombra en un día caluroso, podría iniciar una conversación de la nada, diciendo, “Si esto no es bueno, ¿qué lo sería?” Vonnegut continúa con la práctica, diciendo que “siempre me alegra cuando llevo la cuenta en voz alta de ese modo”. Podríamos decir que World Is So Beautiful es el método que Masakatsu tiene para llevar la cuenta.

*De la columna Resonant Frequency #41, de la página http://www.pitchforkmedia.com publicado el viernes 27 de octubre de 2006.

27.10.06

Takagi Masakatsu - Girls

y sí. . .la vida es, efectivamente, una hermosura. No hay nadie a quién agradecerle, no hay nadie ni nada a quien rendirle tributo con tus propias acciones, no hay que plantearse "vivir la vida". Simplemente hay que dejar que esta exista, en toda su prisa y toda su premura, en toda su fuerza y en toda la gama de emociones. Sólo hay que dejar que exista. Y desear que exista en esa premura y en esa prisa, en esa fuerza y en toda esa gama de emociones, en cualquier parte del mundo.

Creo que eso es lo que nos dice Takagi Masakatsu en este video.

24.10.06

No me pregunten porqué, ni tampoco me pidan detalles, pero ayer fue uno de los días más felices de mi vida.
Y sin embargo, ¿por qué me sentía tan infinitamente triste? ¿Acaso ella, la tristeza, se quedó conmigo, por siempre merodeando en el interior?
¿Será acaso su ausencia, aunque pronto regresa?

22.10.06



Señoras y señores. . .Klaus Nomi.
David bowie



¡Miren! la canción que el insufrible de Kurt Cobain apropió para sus lamentos, aquí en su versión mucho más lúdica, la versión original. No hay nada más cool que ver a David Bowie en medio de la década de los setenta asumiendo el papel de Tristan Tzara y los dadaístas.
Klaus Nomi - Lightning Strikes

. . . y luego podemos ver la versión original de una propuesta que a todas luces david bowie se robó de una figura del "underground" neoyorkino. Chequen el traje. Chequen el hecho de que Klaus Nomi aparece como corista de david bowie en el video anterior.

21.10.06

It's Miller time!

"Un escritor corteja a su público tan ignominiosamente como un político o cualquier otro charlatán, le gusta sentir el gran pulso, recetar como un médico, lograr un puesto propio, que lo reconozcan como una fuerza, recibir la copa rebosante de adulación, aunque tenga que esperar mil años. No desea un mundo nuevo que pueda establecerse inmediatamente, porque sabe que nunca lo satisfaría. Desea un mundo imposible en que él sea el gobernante, títere y corona dominado por fuerzas que no pueda controlar en absoluto. Se contenta con gobernar insidiosamente --en el mundo ficticio de los símbolos--, porque la mera idea del contacto con realidades crudas y brutales lo espanta. Es cierto que capta la realidad más penetrantemente que otros hombres, pero no hace esfuerzo alguno para imponer esa realidad superior al mundo por la fuerza del ejemplo. Se satisface sólo con predicar, con arrastrarse tras el desastre y las catástrofes, un profeta agorero de la muerte, siempre sin honor, siempre lapidado, siempre esquivado por quienes, por ineptos que sean para sus tareas, están dispuestos y prontos a asumir la responsabilidad por los asuntos del mundo. El auténtico gran escritor no quiere escribir, quiere que el mundo sea un lugar en que pueda vivir la vida de la imaginación. La primera palabra estremecida que pone por escrito es la del ángel herido: dolor. El proceso de poner palabras por escrito es equivalente al de tomar un narcótico. Al observar el crecimiento de un libro en sus manos, el autor se engree con delirios de grandeza. "Y también soy un conquistador. . .¡tal vez el mayor que haya existido! Se acerca mi día. Voy a esclavizar al mundo. . .por la magia de las palabras. . ." Et cetera ad nauseam."
--Henry Miller.
Fragmento de Sexus
(pgs. 20-21)